lunes, 13 de julio de 2015

BULLYING: El acoso a la subjetividad






La Vanguardia. Tendencias, sábado 11 de julio de 2015

El reciente suicidio de una niña discapacitada, víctima de acoso escolar, nos recuerda las dramáticas consecuencias del bullying. No es un caso único, si bien es difícil cuantificar los casos de suicidio relacionados con el acoso. Son situaciones extremas que se suman a otras más frecuentes y que comportan un gran sufrimiento psíquico para los chicos y chicas objeto de esa violencia entre iguales.

Siempre hubo actos de matonismo en la escuela como nos recuerdan personajes literarios como el estudiante Törless de Robert Musil o la reciente obra teatral de S. Vila-Sanjuán “El club de la escalera” (Teatro contra el bullying). Pero entender la actualidad del bullying implica situarlo en nuestro contexto y localizar sus novedades. Una investigación en curso, y en la que hemos recogido testimonios diversos de alumnos, padres y docentes, nos aporta tres claves.
Por un lado el declive de la autoridad, encarnada tradicionalmente por el padre y sus derivados (maestro, cura, gobernante). No se trata tanto de ausencia de normas - haberlas haylas- sino de juzgar la autoridad paterna por su capacidad para inventar soluciones, para transmitir un testimonio vital a los hijos, a esos que como Telémaco, hijo de Ulises, miran el horizonte escrutando la llegada de un padre que no acaba de estar donde se le espera, para acompañar al hijo en su recorrido y en sus impasses.
Muchos de los chicos y chicas entrevistados nos confiesan que los adultos, profesores especialmente, nunca se enteran de lo que pasa y ellos mismos no confían en que puedan ayudarles a frenar ese acoso. Más allá de la exactitud de estos reproches hay una verdad latente en ellos: los alumnos/hijos esperan algo que no llega, una invención que les ayude a tratar el real que esa violencia implica y de la que ellos mismos, víctimas, acosadores o testigos, son participes sufrientes. En la espera, cualquiera puede ser víctima.

La segunda clave es la importancia creciente de la mirada como un nuevo objeto de goce privilegiado en la cultura digital, donde se trata de hacerse visible y asegurarse estar incluido en la comunidad. No quedar al margen como un friki o un pringao. Junto a la satisfacción de mirar y gozar viendo al otro víctima hay también el pánico a ocupar ese lugar de segregado, de allí que los testigos sean muchas veces mudos y cómplices. Mario lo tiene claro: “Es difícil tío salirte del grupo porque entonces te ven débil y van a por ti. A veces le insultaba para disimular pero no me gustaba. Lo hacía porque yo no quiero ser un pringao”.
La tercera es la desorientación adolescente respecto a las identidades sexuales. En un momento en que cada uno debe dar la talla surge el miedo y la tentación de golpear a aquel que, sea por desparpajo o por inhibición, cuestiona a cada uno en la construcción de su identidad sexual. Laura lo explica muy bien: “Hay una chica que es superpopu, cuelga fotos suyas provocativas y se gana muchos ‘me gustan’. Algunos envían cartas y la tratan de puta por internet porque ellas también quieren ser popus.”

Estos tres elementos convergen en un objetivo básico del acoso que no es otro que atentar contra la singularidad de la víctima. Elegir en el otro sus signos supuestamente “extraños” (gordo, autista, desinhibida,..) y rechazar esa diferencia por lo que supone de intolerable para cada uno. Es una violencia contra lo más íntimo del sujeto que resuena en cada uno y cuestiona nuestra propia manera de hacer.

jueves, 9 de julio de 2015

TODOS SOMOS TDAH







La medicalización en la infancia


El tiempo hiperactivo es el tiempo de la sociedad del rendimiento donde todo el mundo obedece al imperativo de optimizar su cuenta de resultados. Para ello el cuerpo, como principal activo, debe funcionar a pleno rendimiento. Recientemente supimos que el  80% de los casos de doping en el fútbol americano (NFL) es por consumo de ADDERALL, anfetamina de moda y que ya su nombre indica su amplio éxito: ADD for ALL: todos hiperactivos.

Pero no sólo en el deporte se busca la excelencia, también en el mundo de los negocios donde la moda, entre los jóvenes brookers de Wall Street es la ingesta de psicoestimulantes para ser más productivos: metilfenidato o las anfetaminas. En los dos casos se trata de medicamentos prescritos inicialmente para el TDAH.

El periodista del New York Times Alan Schwarz [1] nos dice que en las entrevistas que mantuvo para la realización de su reportaje decenas de personas, de un amplio espectro de profesiones, dijeron que ellos y sus compañeros de trabajo abusaban de estimulantes como Adderall, Vyvanse y Concerta para mejorar el rendimiento de trabajo. La mayoría hablaba con la condición de guardar el anonimato por temor a perder sus puestos de trabajo o el acceso a la medicación.

Jóvenes profesionales, entre 25-45 años los toman para no perder comba en su rendimiento. Como declara una de las entrevistadas, Elisabeth: “no tomar Adderall, mientras que los competidores lo hacen sería como jugar al tenis con una raqueta de madera”. Es el mismo argumento que utilizan muchos padres para exigir que sus hijos sean diagnosticados de TDAH y medicados con psicoestimulantes para no verse perjudicados en el rendimiento académico frente a otros alumnos que los consumen.

La mayoría de los entrevistados dijeron haber recibido las píldoras, fingiendo síntomas de TDAH, de médicos que los prescriben alegremente. Un informe de 2013 de la FDA encontró que las visitas a urgencias relacionadas con el uso no médico de los estimulantes entre los adultos (18 a 34 años) se triplicó desde 2005 hasta 2011 llegando a casi 23.000 casos y los ingresos en centros de rehabilitación por abuso de sustancias estimulantes aumentaron un 15 por ciento respecto al período anterior de tres años.

Un dentista de Pennsylvania no duda en prescribirse a sí misma Adderall y otros estimulantes durante años porque así “puedo ver 15 pacientes al día en lugar de 12”. O Lisa de Indiana, madre y ama de casa de tres hijos, que abusó de Adderall para cumplir mejor sus obligaciones maternales y domésticas.


El Dr. Anjan K. Chatterjee, jefe de servicio de neurología en el Hospital de Pensilvania admite que incluso sin datos concluyentes, el mal uso de los psicoestimulantes va en aumento: "Los niños que los han estado utilizando en la escuela secundaria y la universidad, lo consideran ya como algo normal para ellos, y luego no resulta ningún problema cuando empiezan a trabajar."
En la actualidad, la medicación se considera como la modalidad de tratamiento predominante, a pesar de que las guías NICE recomiendan en primera opción la implementación de intervenciones psicológicas. Estas son las conclusiones del estudio “Medicalización de la infancia en el campo del TDAH” (Medicalization of Childhood - ADHD strand), llevado a cabo de forma conjunta por el Instituto de Educación de la University College London (Reino Unido) y la División de Psicología Educativa e Infantil (Division of Educational and Child Psychology-DECP) de la Sociedad Británica de Psicología (BPS-British Psychological Society)[2].

Según la directora del estudio, Vivian Hill: "Es muy alarmante descubrir que los niños terriblemente jóvenes que a menudo no han tenido acceso a los tratamientos alternativos se están poniendo bajo medicación. Trabajar con un niño o un joven y sus familias durante un periodo de tiempo puede resultar  mucho más costoso, pero es mucho más seguro y probable que se obtengan resultados mejores. El impacto de la medicación es a corto plazo. Esto no va a marcar la diferencia a largo plazo".

Estos abusos no son ajenos al paradigma de la cronicidad que parece imponerse en el tratamiento del malestar en la infancia, cada vez más precozmente medicalizada como recogen estos datos recientes tanto en Europa como en EEUU y también en nuestro país.



[1]Workers Seeking Productivity in a Pill Are Abusing A.D.H.D. Drugs”. New York Times, April 18, 2015. http://www.nytimes.com/2015/04/19/us/workers-seeking-productivity-in-a-pill-are-abusing-adhd-drugs.html

martes, 9 de junio de 2015

Inauguració exposició Fotografica i estreno del Documental: “El barrio es mio”

Grup bunkers peq
Dimarts 16 de Juny, 19h
Sala d’Exposicions Boca Nord

Per el joves del Projecte AdoJo


Grup informal peq

EL BARRIO MIO
Aquesta exposició mostra la feina de 15 adolescents durant els 8 mesos de rodatge del documental “El Barrio Mío”, en el que fan una mirada introspectiva i intimista del barri que els ha vist créixer i acull les seves trobades amb amics i família.
Les fotografies són un filtre a través del qual es pot veure com aquests joves entenen i veuen els carrers del Districte; ells destaquen aspectes en els que qualsevol altre no repararia. És per això que aquesta feina és tan especial; durant la durada del projecte s’han familiaritzat amb la càmera, s’han fet un. A través de l’objectiu i tot disparant, han projectat la seva opinió del barri. Però no només això; les instantànies també permeten saber molt dels seus autors, les seves virtuts, inseguretats i dubtes.
Aquesta sèrie de fotografies forma un tot amb el documental, ambdós compresos dins el projecte AdoJo, han servit per a que els joves es trobin a sí mateixos i la manera com es volen relacionar amb l’entorn que els envolta. I tot això, ho han aprés a expressar amb imatges.

Institut Municipal de Serveis Socials. Districte Horta-Guinardó

domingo, 7 de junio de 2015

El deseo no es la potencia




La Vanguardia. Tendencias, sábado 6 de junio de 2015


En la sociedad del rendimiento todo el mundo debe optimizar su cuenta de resultados. En el deporte, donde el 80% de los casos de doping en el fútbol americano es por consumo de anfetaminas, o en el mundo de los negocios donde la moda, entre los jóvenes brokers de Wall Street es la ingesta de psicoestimulantes para ser más productivos. En los dos casos se trata de medicamentos previstos inicialmente para el TDAH.

¿Por qué el sexo iba a ser diferente? Ya hace veinte años que el viagra funciona para los hombres y no sólo para maduros necesitados, también para jóvenes que no quieren “fallar”. Ahora es la hora de las chicas. Fin de la discriminación, ¿quién estaría en contra?

El pero es otro y empieza por el malentendido del nombre “viagra femenino”, demasiado simétrico al de los chicos. El viagra asegura la erección y con ella la potencia pero el deseo no es la potencia. El deseo es otra cosa más compleja y difícilmente reducible a un equilibrio de los neurotransmisores como pretende la fliblanserina.

La dificultad en conseguir la aprobación de la FDA americana y demostrar que sus efectos superan al placebo no es ajena a esta complejidad. El DSH (deseo sexual hipoactivo), otra etiqueta que señala la ausencia de deseo por parte de algunas mujeres, la mayoría con pareja estable, va camino de convertirse en un nuevo pretexto para mayor beneficio de algunos laboratorios.

Freud señaló la impotencia, la frigidez, la anorgasmia y otras inhibiciones como episodios normales en la vida sexual de todo sujeto. Nadie funciona a pleno rendimiento todo el tiempo y con todo el mundo. Él mismo indicó el resorte del deseo femenino: la fantasía sexual. Las escenas imaginarias que cada mujer recrea son el verdadero estimulante de su deseo y goce sexual.

Son escenas variadas y no siempre políticamente correctas. A veces se trata de fantasías de abuso, violación o castigo. Algunas imaginan ser otra mujer en el acto o se ausentan de él imaginariamente. Activar esas fantasías, recrearlas, es un ejercicio en el que la pareja también puede colaborar con sus palabras retroalimentando así el deseo.



viernes, 5 de junio de 2015

ENTREVISTA A JOSÉ RAMÓN UBIETO. Revista de AHIGE, “Hombres igualitarios”, nº 82.


MAYO 31, 2015
“Los hombres sienten angustia ante la incertidumbre del encuentro con el otro (o la otra) y reaccionan muchas veces de forma agresiva o autodestructiva”.
ENTREVISTA A JOSÉ RAMÓN UBIETO (1)
Escrito por Juanjo Compairé.

– Vamos a comentar algo del contenido de la entrada de su artículo “Psicoanálisis de la crisis”.(2)
– Bueno, el declive de masculinidad va muy parejo a lo que sería también el declive de lo que Lacan llamaba la imagen social del padre. Porque el declive de la función paterna con el declive de la masculinidad son parejos. Y se trata de un declive que en realidad es un asunto que viene de lejos. Ahora se nos hace quizás más evidente porqué hay más signos. Pero en realidad estos procesos, los procesos siempre de transformación social son procesos lentos y largos. No es de un momento para otro, no es el efecto de una crisis momentánea. De hecho, hay un momento que Lacan señala y después otros autores de psicoanálisis como Jacques Alain Miller también, han escrito sobre esos temas.

El declive de la función paterna con el declive de la masculinidad son parejos y el proceso viene de lejos.

Más o menos alrededor de los años 50 o 60 aparece en Francia una escritora, Françoise Sagan, que tuvo un gran éxito. Publicó un par de libros muy interesantes: Bonjour, Tristesse. “Buenos días tristeza” (3), se tradujo. Y después, “Una cierta sonrisa” , el segundo libro (4). Bueno, estos libros fueron novelas que tuvieron éxito en la época y que explicaban un poco, ponían en cuestión una cierta figura de lo que sería el macho tradicional, para decirlo así. La masculinidad tradicional que estaba muy ligada a la condición de padre, a la condición del proveedor y sustentador, el paterfamilias. 
Luego, un poquito más tarde, unos años más tarde, hubo también otra creación artística que tuvo también su revuelo y su eco, que fue “Ciao Maschio” , una película de Marco Ferreri, “Adiós al macho” (5). Una película protagonizada por Gérard Depardieu. Una película en la que el protagonista encarna ese personaje, ese macho alfa, para decirlo así, que va viendo, a lo largo de la película cómo se va descomponiendo, se va deconstruyendo esa figura tan sólida que corresponde. Es decir que en todo ese proceso podemos decir que ya, después de la Segunda Guerra Mundial se van viendo signos en que esa masculinidad va perdiendo las aristas más claramente ligadas a lo viril y sobre todo ligadas a una función muy encarnada por el padre.
Después vamos a ir viendo cómo se produce la transformación familiar, cómo la familia va contrayéndose, van apareciendo otras formas familiares que no estaban tan presentes, como las familias reconstituidas, las familias monoparentales. En la actualidad otras formas como “Living a part together” (6)
Es decir, que hay que pensar que el declive de lo masculino y el declive de la paternidad van juntos y que son el resultado de un proceso que podemos ir rastreando en la Historia.
– Usted habla de diversos síntomas de este declive. Hay una lista bastante larga: desde la depresión hasta los sentimientos de cólera, de rabia, de impotencia… No cita, pero creo que se puede relacionar la epidemia de disfunción eréctil ¿Podríamos hacer un repaso de todos estos síntomas?
– Bueno, cada uno, cada persona, a lo largo de su vida, tiene que encontrar su manera de ser un ser sexual. Es decir, su manera de hacerse una representación y colocarse digamos, en un tipo sexual. Ese tipo sexual, por supuesto que puede variar. Es decir que uno puede identificarse en una posición heterosexual durante una época de su vida y después puede tener una identidad homosexual. Es decir, todo eso no es estático, va variando. Pero cada uno tenemos que ir haciendo ese esfuerzo de ir construyendo una identidad sexual. Cuando hay discursos sociales muy sólidos, muy compactos, donde todo eso está bien establecido (se sabe que es un hombre, se sabe que es una mujer; en las sociedades tradicionales todo eso está pautado y hay una serie de ritos, insignias, emblemas, etcétera), cuando todo eso es así, uno tiene menos dificultades para decirlo así, para identificarse a ese tipo sexual. Cuando todo eso aparece como desconstruido, cuando todo eso aparece mucho más abierto, cuando no se puede definir exactamente qué es ser un hombre o que es ser una mujer, cada uno tiene que ser más práctico. Cada uno tiene que inventar en ese vacío de referencias o en esa cierta orfandad respecto los más tradicionales, uno tiene que inventar. Tiene ese proceso de invención y de construirse, digamos, una vida ejemplar, pero ya no una vida ejemplar del otro sino una vida ejemplar para cada uno.

La identidad sexual no es estática, pero todos tenemos que ir construyéndola.

Evidentemente entonces se producen o registramos muchos más situaciones de impass. Y esa situación de impass, de dificultad, se pueden traducir de muchas maneras. Se pueden traducir como inhibiciones. Por ejemplo, la disfunción eréctil de la que Vd hablaba. Es decir, el sujeto se inhibe frente al otro sexo, porque no encuentra cuál es la fórmula adecuada para eso y entonces prefiere -como sucede ahora, por ejemplo- que aumentan las disfunciones eréctiles pero aumenta el ciberporno. Es decir que, para muchos hombres no hay satisfacción o es más difícil la satisfacción con las mujeres pero en cambio es más fácil la satisfacción a través del contacto del porno. Sea el porno clásico o sea el ciberporno que es una modalidad que ha ido en aumento porque, además, es un negocio muy importante.

Las situaciones de impass, de dificultad, cada vez más abundantes, se pueden traducir en inhibiciones como la disfunción eréctil o el autoerotismo.

– Eso significa una sexualidad no compartida, quiero decir, una sexualidad un poco onanística. ¿No?
– Sí, como sucede en la pel·lícula “Her” (7) , que es una película, digamos, muy ilustrativa de cómo podemos sustituir el encuentro con el otro por la relación con un objeto. En este caso es el objeto voz. Supuestamente la voz de Scarlett Johansson que se presenta al protagonista de la película como una manera de mantener la relación sexual. Lacan decía que la relación sexual no existe. Es una tesis, por otro lado, que de otra manera se ha dicho siempre. La media naranja no deja de ser un poco una ilusión. “La relación sexual no existe” quiere decir que no está preestablecida la armonía sexual. O, sea, no se sabe cuál sería la armonía sexual, cuál sería la relación exacta, la proporción exacta, para un hombre, que es lo que le convendría a un hombre o que le convendría a una mujer, sino que eso está abierto. Y en esa abertura que hay, en esa falta de pauta, podríamos decir que no hay el libro blanco de la relación sexual, eso está por escribirse, cada uno lo escribe. Bueno, en esa falta cada uno busca sus fórmulas. Y una de las fórmulas que observamos ahora -facilitada sobretodo también por la tecnología- es que, para el autoerotismo al que se refería Freud, es decir, esa tendencia del sujeto a hacérselo solo, es decir, a no compartir, a tener más bien una práctica autoerótica hoy es muy facilitado por todas estas tecnologías, claro.
– ¿Y esa otra derivación (que aparece también en otros artículos suyos) hacia las adicciones, hacia el consumo de sustancias? Parece que son más prevalentes sobre todo las estimulantes entre los hombres y las hipnóticas entre las mujeres. Pero hablamos de los hombres. Esta tendencia que creo que siempre existió de los hombres hacia las adicciones ¿Esto se está viendo estimulado por esta dificultad de encontrar su lugar en el mundo, nuestro lugar en el mundo?
– Bueno, las respuestas frente a una situación de impass siempre son diversas. Para muchos hombres, por ejemplo, una respuesta que observamos es una respuesta de tipo reactivo y en términos de agresividad y a veces de violencia grave.

Otras veces, a las situaciones de impass muchos hombres reaccionan de forma reactiva, en términos de agresividad y a veces de violencia grave, contra las mujeres y contra ellos mismos.

Cuando se sienten, de alguna manera, que no tienen el lugar que le corresponde, que ellos creen que le corresponde, interpretan o leen el protagonismo de la mujer en términos de: “ahora son ellas las que mandan”. Es decir, reproducen el esquema clásico machista de la relación de poder. Ellos se sienten evidentemente inferiores, porque, claro, sienten que han sido destronados y frente a eso pueden tener una reacción violenta que puede ir desde el maltrato psicológico hasta formas extremas de violencia física. Eso lo vemos. No es lo más habitual, evidentemente, pero sí que vemos que hay situaciones de violencia que las podemos considerar con ese registro. Esa es una forma.
Pero también hay formas que no implican la violencia directa hacia el otro, pero implican la violencia hacia si mismo. Son hombres que frente a estas situaciones encuentran una especie de consuelo, entre comillas, a veces, muy autodestructivo en el consumo de tóxicos. Personas que recurren a “quitapenas”: al clásico, como puede ser alcohol, hasta otras sustancias incluso también a veces a consumos de medicamentos, abuso de medicamentos, etcétera. Serían formas de esquivar ese encuentro con el otro sexo, que siempre es un encuentro difícil porque no está pautado, porque siempre es un encuentro en el cuál, hay que estar continuamente negociando, hablando, cuestionando, resituándose. Si además, hay no sólo la cuestión de pareja sino que además también están los hijos, todo eso evidentemente hace más complejo la posición del hombre en estos momentos. Bueno, pues, o el recurso a la violencia o el recurso a la inhibición bajo las formas depresivas, ansiosas o el recurso a los tóxicos sean maneras posibles de tratar eso, la angustia que genera todo eso.

Ante la angustia que provoca el encuentro con el otro sexo, que es un encuentro no pautado, recurren a la violencia o a la inhibición bajo las formas depresivas, ansiosas o el recurso a los tóxicos.  

– Y el cuerpo, el cuerpo del hombre ¿por qué ha sido como olvidado? Había una frase, de un compañero nuestro italiano, que decía: “una relación sexual heterosexual es el encuentro de un deseo sin cuerpo con un cuerpo sin deseo”. Es decir, se negaba el deseo femenino y por otro lado, también se negaba el cuerpo masculino, como si no existiera. Los hombres no se miraban a si mismos en el espejo, se miraban poco, se cuidaban poco. Ahora quizás está cambiando un poco por el hecho de que hay una cierta cosmética masculina y hay una cierta consideración del cuerpo del hombre cómo algo deseable. Pero todavía se mantiene un poco esto de que los hombres nos cuidamos poco, miramos poco nuestro cuerpo, que realmente somos nosotros, claro. No somos otra cosa que cuerpo.
– Eso es verdad pero también como usted señala es una tendencia que vemos que se está modificando, en el sentido de que el hombre cada vez más se preocupa también de su cuerpo. Podríamos decir que en psicoanálisis clásico, la explicación que podemos dar a esa diferencia es que, mientras para la mujer, el cuerpo, en su globalidad, aparece como algo a valorar, algo valioso, algo que toma, digamos, la forma de un objeto que causa deseo para su pareja. Digamos que, para el hombre, ese objeto causa de deseo está mucho más focalizado. No se refiere al cuerpo entero sino que se refiere a una parte del cuerpo que es el órgano sexual y la significación que se le da.
Dicho eso, lo que vemos es que en un mundo en el cual se opera una transformación en el que el peso de los ideales, el peso de las insignias, el peso de los valores -si queremos decirlo así- ha ido cada vez perdiendo fuerza y en su lugar ha ido tomando más fuerza los objetos, los objetos de consumo. Es decir, si antes la gente se encontraba en la calle y se presentaba diciendo “yo soy comunista”, “yo soy católico”, a partir de un ideal colectivo, ahora la gente nos presentamos en la calle con un móvil en la mano, explicando algo que tiene que ver con nuestra satisfacción: si tomamos este medicamento o compramos esto. Cuando este efecto se ha producido, que es el paso de los ideales a los objetos, los objetos han tomado ese lugar de mando, entonces vemos que el cuerpo emerge cada vez con más fuerza. El cuerpo hoy tiene un papel prioritario para todo el mundo. Para los hombres y para las mujeres. Vivimos en una idolatría del cuerpo. Lacan decía que nosotros adoramos el cuerpo porque en realidad es nuestro principal activo. Y adorar el cuerpo quiere decir cultivarlo en todos los sentidos: disciplinas corporales. De ahí toda la importancia que tiene la gimnasia, el fitness, la cirugía plástica, las marcas corporales, tatuaje, piercing y, por supuesto, la ropa. Es decir, que esa pasión por el cuerpo hoy es ya universal y alcanza a hombres y a mujeres. Evidentemente en las mujeres tiene más importancia por esto que señalaba antes de que el cuerpo es, para decirlo en términos analíticos, lo fálico es el cuerpo en su conjunto, mientras que para el hombre lo fálico puede reducirse a una parte del cuerpo. De ahí que no tengan la misma dedicación al cuidado del cuerpo. Pero, en cualquier caso, hoy vemos que ya ese interés por el cuerpo es generalizado. Los hombres practican fitness, los hombres también además se hacen cirugía plástica, se colocan piercings, se hacen tatuajes… En fin, que eso ya es para todos.

En las mujeres lo fálico es el cuerpo en su conjunto, mientras que para el hombre lo fálico puede reducirse a una parte del cuerpo.

– El cuerpo, de todas maneras, como objeto de consumo más como en lugar de placer o como en lugar de sensación o de sentimientos.
– Bueno, objeto de consumo y satisfacción no son separados. Es decir, los cuerpos, el cuerpo se satisface siempre. El cuerpo es algo que nunca puede dejar de parar, siempre está en satisfacción. Entendiendo por satisfacción no exactamente placer, porque a veces el cuerpo se satisface en el malestar. Es decir, tenemos dolores. El cuerpo es algo vivo, algo en permanente movimiento, en permanente tensión. Por tanto, el cuerpo es siempre, está ligado siempre a la satisfacción. A veces, la satisfacción puede ser de carácter sexual, relacionada sea con el autoerotismo o con otro cuerpo, pero en cualquier caso el cuerpo es una sustancia gozante. Es algo que está en permanente vida. El cuerpo y el deseo no son asuntos diferentes.
– ¿Y las diversas formas de violencia? Estamos en un mundo muy violento en donde la mayor parte de la violencia está protagonizada por hombres que mandan, que disparan que matan, que hacen violencia sexual, de violencia armada. ¿Qué tiene que ver eso con nuestro psiquismo? Antes ha salido algo, usted ha citado algo sobre esa inseguridad, esa incertidumbre en la que vivimos. Pero, de hecho, ahí hay una tradición cultural en la que los hombres han sido protagonistas de los actos violentos a lo largo de la historia. Y ahora ¿qué es lo que está pasando?
– Bueno, la violencia entendida como una manera -vamos a decirlo así- de enfrentar conflictos entre colectivos, entre comunidades, entre países, desde luego que eso es muy antiguo. Ha estado presente en la Historia de la humanidad siempre. Ahora hay una diferencia en el sentido en que las armas, las tecnologías ofrecen muchas más posibilidades de las que podían ofrecer antes. Y no sólo eso. Sino que además, el conocimiento que hoy tenemos de los conflictos es un conocimiento mucho más amplio, más directo, más inmediato de lo que se podía tener antes. Yo no tengo, no soy experto y no lo puedo valorar si hay más o menos conflictos que antes. Lo que es seguro es que lo sabemos más. Y que además, la capacidad de destrucción que tenemos ahora es muy superior a la que se podía tener antes donde un conflicto podía durar años y años en el asedio de una ciudad. Ahora una ciudad se puede destruir en una noche, en un bombardeo.
¿Qué lugar tienen los hombres en esas operaciones? Bueno, siempre ha habido esta división del trabajo en la cual, el hombre era el que tenía que salir a cazar, tenía esas funciones de defensa. Por un lado, relacionado también con aspectos más del cuerpo, de la resistencia, de la fortaleza. Es decir, aspectos más del tipo físico. Y, por otro, también, por aspectos que tienen que ver con cuestiones psíquicas. Con la diferencia entre lo masculino entendido como lo viril, que se presta más al conflicto y al enfrentamiento directo diferente de una posición femenina en la cual hay otras formas de abordar un conflicto. Formas que pueden incluir otros sistemas como la mediación, la negociación, en la empatización con el otro.
Es decir, hay aspectos psíquicos que diferencian, no tanto hombres y mujeres, sino lo masculino y lo femenino que creo que no han de coincidir. El hombre y lo masculino no es lo mismo. Una cosa es la anatomía que nos hace hombres y mujeres y otra cosa es la posición que luego tomamos.

Hay aspectos psíquicos que diferencian, no tanto hombres y mujeres, sino lo masculino y lo femenino que creo que no han de coincidir. El hombre y lo masculino no es lo mismo. Una cosa es la anatomía que nos hace hombres y mujeres y otra cosa es la posición que luego tomamos.

– Pero estamos en un momento, usted ha citado la crisis de la figura paterna, esta falta de referentes incluso a nivel mundial, social. El hecho de que no haya unas normas impuestas por alguien que esté por encima y que su autoridad sea indiscutida ¿no ha provocado una violencia de otro tipo, fratricida, una lucha entre hermanos, podríamos decir?
– Sí, sí, esa es una consecuencia. Como decíamos antes, cuando las referencias clásicas, que están fundadas en la autoridad vinculada al padre. Cuando eso entra en crisis, entonces una sociedad tiene que buscar fórmulas alternativas a esa. Entonces, en esa búsqueda, en ese proceso de búsqueda de fórmulas alternativas, se producen momentos de transición en el cual vemos cómo florecen formaciones reactivas. Es decir, posiciones que reaccionan frente a ese declive tratando de fortalecerlo. Es un retorno al fundamentalismo.
Cuando una sociedad entra en crisis con el modelo tradicional, vemos que hay personas que quieren volver a ese modelo incluso volver al punto 0 de ese modelo. Entonces vemos como el fundamentalismo es una respuesta contemporánea. No es una respuesta antigua. No, no, es una respuesta contemporánea. Es una exhaberación de algo que ya no tiene su peso. Y eso políticamente lo vemos en sociedades fundamentalistas y familiarmente lo vemos en posiciones fundamentalistas. Es decir, padres, hombres que, frente a esa situación de crisis, pretenden recuperar posiciones y recuperar fórmulas que ya están obsoletas. Y también a veces la vemos por ejemplo, con menos fuerza en el mundo de la educación. Y digo con menos fuerza porque es muy difícil que hoy alguien quiera recuperar esa imagen o ese esquema del maestro todopoderoso antiguo porque ya los alumnos no se lo van a permitir, sería una ilusión pretender que alguien lo recuperase. Pero es verdad que en esos momentos se producen los fenómenos por ejemplo, del ascenso de un político de extrema derecha, que sería un ejemplo de ese retorno al fundamentalismo. El fundamentalismo no es sólo el Islam. El fundamentalismo lo vemos en los neocon norteamericanos, lo vemos en la extrema derecha europea y lo vemos en algunas sociedades fundamentalistas ligadas al Islam. Es decir, que eso es algo que ocurre en todo el planeta y que es una reacción.

El retorno a los fundamentalismos y, en el otro extremo, la ilusión de la horizontalidad extrema, son algunas de las consecuencias de la crisis de las referencias clásicas, que están fundadas en la autoridad vinculada al padre.

Después, hay otras reacciones. Afortunadamente no sólo esa. Hay otras y seguramente esa no es la mayoritaria. Las relaciones que tenemos en el otro extremo, podríamos ver ciertas reacciones de dejar hacer, reacciones de una horizontalidad extrema. Esta ilusión de que la red, el modelo de la red, el modelo del compartir todo, el modelo de la horizontalidad, el modelo de la ausencia de líderes, sería como la respuesta idónea cuando sabemos que eso es también otra ilusión porque eso no funciona así. Siempre. “Google” e Internet en general no es un modelo de horizontalidad democrática. Sabemos que en el subterráneo hay unos sistemas poderosos de control que nos hacen la ilusión de que nosotros decidimos y compartimos cosas cuando en realidad es mucho más complejo eso.
– Hablamos de la salud, en un sentido amplio de la palabra: Salud corporal, la salud mental, la salud social ¿Cuáles serían las prioridades de acción en este momento? Usted trabaja, en este campo ¿Qué podemos hacer? Especialmente dirigido hacia los hombres ¿Basta con la medicación, es insuficiente? ¿Se trataría de hacer grupos de terapia, grupos de autoconciencia? ¿Qué es lo que habría que hacer?
– Bueno yo creo que hay dos ejes a tomar. Por un lado, creo que cada uno debemos hacer un esfuerzo por responsabilizarnos de nuestras vidas. Parece una tontería, porque en términos de salud eso debería de ser obvio. Pero yo he visto pacientes mayores, de 40-45 años que se han presentado con una etiqueta diagnostica, por ejemplo, con TDAH (8) , diciendo que ellos son hiperactivos adultos y que todo lo que les pasa en su vida (las rupturas, las dificultades en el trabajo, la relación con los hijos…) todo eso, es un problema exclusivamente de un neurotransmisor. Es decir, de un disfuncionamiento de su cerebro que hace que ellos sean hiperactivos y que hace que no puedan hacerse cargo de su vida, de su pareja, de sus hijos, de su trabajo. Creo que tenemos todos que hacer un esfuerzo por responsabilizarnos de nuestros actos. Y eso quiere decir que cada uno tiene que hacer un trabajo personal y que lo puede hacer de muchas maneras. Lo puede hacer a través de una ayuda profesional, lo puede hacer a través de un trabajo más personal, de relación con sus amigos, con su entorno, con su pareja. Pero en cualquier caso, todos debemos conocernos un poco más a nosotros mismos y hacer un esfuerzo por hacernos responsables. Esto es lo que es una persona adulta: alguien que se hace responsable. A diferencia de un niño, que siempre coloca las responsabilidades en otro.


Todos tenemos que hacer un esfuerzo por responsabilizarnos de nuestros actos. Hacer un trabajo personal, conocernos un poco más a nosotros mismos.

Pero junto a este eje que sería un trabajo más individual, más personal creo que tenemos también que ser conscientes de que todo este proceso exige compartir con el otro bajo formas también muy diversas. Puede ser bajo una asociación, que trabaja y promueve diferentes valores u objetivos. Puede ser a través de investigaciones profesionales, conjuntas. Cualquier lazo colectivo en el que nosotros huyamos un poco del individualismo, que es lo que la sociedad actualmente nos propone. Romper esa inercia, compartir con el otro, es una forma excelente que tenemos para ir construyendo juntos representaciones nuevas sobre la masculinidad, sobre la feminidad, sobre la paternidad. Porque, como decía antes, todo eso, lo escrito, nos sirve pero sólo parcialmente. Tenemos que reescribir muchas de estas cosas. Y si no lo hacemos juntos, no lo podemos hacer. O, sea que esa es una buena indicación de saber, que es: compartir con el otro, buscar lazos, huir de la soledad y el aislamiento para tratar de, entre todos, de buscar alguna forma.

Compartir con el otro, buscar lazos, huir del individualismo para ir construyendo juntos representaciones nuevas sobre la masculinidad, sobre la feminidad, sobre la paternidad.

– Ayer vi la entrevista al Doctor Tizón (9) y hablaba precisamente de esto. De cómo había cambiado el ambiente en un barrio como la Mina (10) , que era un barrio degradado. Él observó, el observaba cómo actuaba la gente, que era una gente muy vital y salían con la bata de boatiné y ponían la silla en la puerta de casa, y dijo, “esto hay que promoverlo”. Y creó unos grupos entre mujeres, luego de hombres que hablaban de problemas del barrio. Y, poco a poco, sin necesidad de medicación ni otros tipos de tratamiento más sofisticado fue cambiando la actividad social del barrio tan degradado. O sea, que es lo que usted estaba comentando hace un momento. Cómo los lazos sociales realmente son lo que cura.

– Claro, porque, si no, nos quedamos con el objeto a solas, que es un poco la propuesta contemporánea: “Tú tienes tu objeto, tu internet, tu app en tu móvil, tu gadget y quédate sólo, goza con él, pero no te encuentres con el otro”. Es un evitamiento del encuentro presencial con el otro. Te puedes encontrar en las redes sociales. Y todo eso tiene su virtud, pero nunca podrá sustituir el encuentro presencial. El cara a cara es algo completamente distinto del encuentro de la conversación online. Entonces no hay que sustituir una por el otro. En todo caso, hay que complementarlas y usarlas.
– Sí, sí, sí. Hacía una broma del congreso de móviles de Barcelona. Decía: “Sí, sí, mucha conexión y tal, pero están reunidos cien mil personas en Barcelona para verse las caras e intercambiarse”
– Eso espero que no se sustituya nunca.

(1) José Ramón Ubieto: Psicoanalista, Psicólogo Clínico. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Profesor de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya). Colaborador del diario “La Vanguardia”. Autor de ‘La construcción del caso en el trabajo en red: teoría y práctica’ (EdiUoc, 2012) y ‘TDAH. Hablar con el cuerpo (EdiUoc, 2014).
(2) Se trata de un largo artículo publicado en el suplemento «Cultura(s)» de «La Vanguardia».
(3) SAGAN, Françoise (1954), Bonjour, tristesse, Paris: Juliard [–(1996), Madrid: Cátedra] Fue adaptada al cine por Otto Preminger con el mismo título en 1958.
(4) SAGAN, Françoise (1956), Un certain sourire, París: Julliard [–- (1959) Una cierta sonrisa,  Buenos Aires: Ediciones Sudamericanas]
(5) Marco FERRERI (1978), Ciao Maschio, con Gérard Depardieu y Marcello Mastroianni.
(6)  Literalmente «viviendo aparte juntos». Se refiere a los que están juntos sin convivir habitualmente..
(7) «Her» (2013), de Spike Jonze, con Joaquin Phoenix y Scarlett Johansson, entre otros.
(8) TDAH: Trastorno de Déficit de atención por Hiperactividad.
(9) Entrevista al Dr Tizón en el programa del canal 33 de TV3, «Retrats»
(10) Barrio de La Mina, un barrio de Sant Adrià del Besòs.

martes, 2 de junio de 2015

Nuevo postgrado: ‘Actuación Clínica en Psicoanálisis y Psicopatología’





Inicio:  próximo mes de octubre en la Universidad de Barcelona.

El periodo de preinscripción se abre del 15 de junio al 30 de septiembre de 2015. La matrícula se podrá realizar del 1 al 30 de octubre de 2015.

En una época marcada por la crisis de y por los manuales diagnósticos como el DSM, protocolos, evaluaciones, y una deriva cientificista – y poco científica – que hace perder a la psiquiatría tanto la lógica deductiva como la disciplina de la observación del fenómeno que constituyó su nervio: ¿Qué orientación en la clínica? El psicoanálisis siempre tuvo con la psiquiatría una relación de subversión.

Relación en todo caso fructífera, ya que es en el mismo debate donde mejor se pone de relieve el real que orientó a Jacques Lacan desde el principio y que tiene en la experiencia de la psicosis su piedra de toque. Llevamos ahora este debate mismo a la universidad. Se trata de formar a nuevas generaciones en esa experiencia y en la de la clínica en general, a partir de la cual el psicoanálisis encontró siempre su especificidad, en cada época, en condiciones distintas.

Entre la necesidad clasificatoria de la psiquiatría y la promoción de la singularidad del síntoma de cada sujeto se produce una tensión que a todos enseña. Con estas premisas, proponemos este programa como una brújula con la que licenciados en distintas disciplinas en el ámbito de la salud mental puedan orientarse en la variada y confusa cartografía de la clínica contemporánea.

Este postgrado propone una formación en un grupo reducido (menos de 15 inscritos), y pondrá el acento en prácticas en dispositivos e instituciones de salud mental. El programa docente se orienta en tres ejes temáticos:
I) Psicopatología aplicada II) Clínica Psicoanalítica y III) Genealogía de la enfermedad mental.

Ofrece tutorías personalizadas, además del acceso a realizar prácticas en reconocidas instituciones de salud mental en Barcelona y alrededores. En la página web del postgrado podréis conocer todos los detalles. www.actuacionclinicaub.com.

Más información: info@actuacionclinicaub.com

Dirección: Josep Batista Trobalón (decano de la facultad de psicología de la Universidad de Barcelona), Héctor García. Equipo docente: Adolfo Jarne (UB y COPC), Guillem Homet, José Ramón Ubieto, Enric Berenguer, Claudia González, Oriol Alonso Cano e Iván Sánchez-Moreno. Docentes invitados (se irán ampliando a medida que avance el curso): Miquel Bassols, Francesc Vilà.

miércoles, 20 de mayo de 2015

El odio de sí mismo: factor de la política




Desde hace unos meses asistimos a un baile de sondeos y encuestas pre-electorales que desconciertan por sus variaciones. Cuando parecía que un partido emergente, con promesas de cambio, estaba a punto de tomar el poder, cede el relevo a otro, que también promete transformaciones. Lo mismo parece ocurrir con las reivindicaciones soberanistas cuyo respaldo popular sube y baja según los meses y las consultas. Y, por supuesto, nadie descarta que los resultados finales dejen bien parados, o al menos les preserven un lugar, a los partidos tradicionales.

¿Cómo interpretar estos cambios bruscos en las preferencias populares (manifestadas en sondeos de opinión )? ¿ Quizás tienen que ver con la mezcla de desafección popular hacia los políticos, la crisis profunda de confianza y las incertidumbres sobre nuestro futuro? No es fácil tener hoy una prospectiva certera sobre el impacto diferido de esta crisis.

Es por ello que los mensajes más líquidos, aquellos que parecen servir para todo y para nada, promesas de cambio, vagas por la ausencia de esa clarividencia futura, o aquellos que prometen lo que no han hecho hasta ahora, están sujetos a la variabilidad constante. La obediencia y lealtad a un partido o a un líder depende siempre de la creencia en él y hoy esa creencia cotiza cara.


Por eso algunos han optado, y otros parecen seguir los pasos a medida que se acaba la campaña, por radicalizar el mensaje, solidificar las metáforas en juego. Ya no se trata de vaguedades que fluyen sino de dardos directos al hueso de la res política y de la affecto societatis. La limpieza que prometen algunos funciona bien como “metáfora light del fascismo posmoderno” en expresión del psicoanalista Enric Berenguer (http://enricberenguer.blogspot.com.es/).

 

Freud se refería al odio de sí mismo como el resorte futuro del racismo y la xenofobia. Cada uno de nosotros tiene una parte de sí que no le gusta y rechaza situándola fuera, en el exterior. Es por ello que los niños aprenden antes el no que el sí, que no dudan en culpar al semejante de su propio acto. Los adolescentes saben bien también cuando acusar a los padres de su propia inhibición o cobardía ante la vida y por supuesto los adultos somos maestros en practicar la teoría neurótica de la culpa (siempre es del otro).

 


Cuando esa realidad psíquica, “baja pasión” presente en cada ser hablante, se instrumentaliza políticamente produce los monstruos colectivos que hemos conocido ampliamente en el siglo XX y en lo que llevamos del XXI. El odio de sí mismo no se cura solo, alimenta el miedo que nutre las políticas segregativas, dibujando ese paisaje idílico de armonía e higiene social. El odio de sí mismo requiere un trabajo de cada uno para subjetivarlo y darle otro destino menos destructivo, más sublimatorio. Colectivamente ese odio, fundamento de muchos lazos sociales, necesita de un tratamiento efectivo del real en juego: la pobreza, el desamparo y la precariedad de tantas vidas en crisis.